Sé que hace nada que han pasado las fiestas navideñas y no sé vosotros, pero yo estoy en pleno proceso de desintoxicación y desengrasado 😉
Por eso, en este artículo no os voy a poner recetas de comida (eso lo dejo para más adelante) sino algunos de los remedios caseros que utilizaban las mujeres de finales de la Edad Media y principios de la Moderna para solucionar los típicos dolorcillos y achaques cotidianos: un dolor de muelas, otro dolor de oídos, y alguna cosita más 😊 Vamos, que lo que os traigo son algunos truquitos de salud que harían las mieles de unos cuantos influencers.
El recetario
El “Manual de mugeres en el qual se contienen muchas y diversas reçeutas muy buenas” ya nos hace toda una declaración de intenciones con su título. El hecho de que sea para mujeres es lo más normal y lógico para la época (siglos XV – XVI), ya que eran ellas las que se encargaban de los quehaceres domésticos: comida, limpieza, cuidado de los enfermos, confección de ropa para toda la familia y un sinfín de tareas más (y esto también lo dejo para más adelante).
En el siglo XVI ya hay varios recetarios y manuales en los que se recoge la sabiduría destinada a que las mujeres pudieran poner en práctica todos estos recursos. En su mayoría, estos recetarios están escritos por hombres, aunque este, en concreto, es anónimo. En aquella época muchas mujeres (y también hombres, sobre todo de las clases más bajas) no sabían leer, por lo que se entiende que esta obra iba dirigida a mujeres de clase alta que, en general, tenían acceso al aprendizaje; quizás fue escrito o encargado por una de ellas.
Este manuscrito, que data de finales del siglo XV o principios del XVI (no se sabe con certeza la fecha exacta de su confección) está escrito en castellano, aunque en la actualidad se conserva en la Biblioteca Palatina de Parma, en Italia.
Afortunadamente tenemos la edición de Alicia Martínez Crespo, que facilita muchísimo la lectura y comprensión de las recetas. Yo lo he cogido prestado en la biblioteca y me ha encantado 😊

3 recetas de remedios para algunos males y dolores
*Las recetas están copiadas tal cual aparecen en el libro*
La primera receta que os traigo es para el dolor de muelas, y dice así:
“Recepta para quitar mal de muelas”
Pelitre, salitre, una raíz de gengibre, un grano de cebe, poleo, calamento, orégano, romero, de cada cosa de estas el peso de un real y en una olla pequeña llena de vino tinto muy bueno ponello a herbir hasta que mengue la metad y quando este tibio ponello a la parte que duele tomándolo en la boca y no lo trague.
Este remedio casero para quitar el dolor de muelas consiste en mezclar una serie de ingredientes (algunos los conocerás, otros no) y ponerlos a hervir en vino tinto hasta que reduzca a la mitad. Cuando la mezcla se haya enfriado, se pone en la muela dolorida y listo. Eso sí, ¡no se traga!.
Algunos ingredientes como el jengibre, el poleo, el orégano o el romero ya los conocemos. Los menos conocidos, os los enlazo: pelitre, salitre, calamento y un grano de cebe, que no sé qué es, por lo que tengo que investigar un poquito más 😉

Honthorst, Gerrit van (Escuela de los Países Bajos); L´Arracheur de dents; 1627, Museo del Louvre (París), Département des Peintures.
La segunda receta es para dejar de producir leche materna:
“Para quitar la leche”
Cera nueva dos onzas, olio de açuzenas y de almendras dulces, de cada una una onza, un palmo de tela nueva con dos agujeros para los pezones y en una olla vidriada nueva se pone todo y allí se empapa la tela y aplicarla, que está probado.
No sé si estáis muy familiarizados con la lactancia materna; yo lo estuve unos dos años y medio, y realmente cuando se sigue produciendo leche pero ya no hay que dar de mamar, puede resultar bastante doloroso, e incluso se pueden llegar a tener infecciones como la mastitis, que se pueden agravar bastante. En una época en la que todavía quedaba mucho para descubrir la penicilina, era importante tener remedios que ayudaran a retirar la leche para no tener problemas, y esta receta es uno de ellos.

Seguidor de Memling, Hans; La Virgen de la Leche; Siglo XV. Museo Nacional del Prado (Madrid).
Y la tercera y última receta es para el dolor de oído:
“Remedio para dolor de oídos”
Çumo de hiedra o vereda terrestre hechado en el oído que doliere. Dolerá luego más que antes, y quitarse ha luego de todo punto.
Si sois como yo, de oídos delicados, lo estaréis pasando regular con estos fríos. En este remedio, son las hojas de hiedra las que, en forma de zumo, alivian el dolor; ¡pero cuidado!, que primero duele más, y luego hay que quitarlo. Por si queréis saber más sobre las propiedades de la hoja de hiedra, aquí os dejo este informe de la Universitat de Barcelona.
Niñ@s, no intentéis esto en casa
Reconozco que yo soy bastante “hierbas”; vamos, que me hago infusiones, ungüentos, etc. Pero es cierto que estas tres recetas que os he enseñado no las he testado primero, así que mucho cuidado con hacer experimentos que, aunque sean remedios naturales, a veces pueden ser demasiado para nuestros cuerpos.
¡Te deseo muchísima salud!
Fuentes y bibliografía:
- Martínez Crespo, Alicia. Manual de mugeres en el qual se contienen muchas y diversas reçeutas muy buenas. Universidad de Salamanca, 1995.
